Por: Daruk (Profeta del Apocalipsis)
Los orcos salían de la caja y corrían prestos a formar en unidades, algunos se habían despintado por el viaje o tenían partes sueltas que necesitaban pegante, justo antes de unirse a la unidad algunos reparaban las tiras de cuero que sujetaban sus escudos o se ceñían bien las fundas de las espadas al cinto.
Al frente, atravesando la niebla fría que se elevaba del campo, podían verse los cientos de skavens que tomaban posiciones rápidamente, el terrible cañón de disformidad al que tanto respeto tenían las tropas fue colocado sobre una verde colina pedregosa de icopor.
El ultimo orco en formar fue el general Daruk el rojo, señor de la horda, su tamaño y poderío lo señalaban como el comandante, cargando en su mano derecha a Mordisco de Morco y en la izquierda la Cadena de Muerte Rauda, se coloco en la línea frontal de sus moladores, tomó un largo sorbo de su café de la taza que sostenía de manera experta en su mano izquierda, mientras con la otra lanzaba un dado dejando a los hados del destino el elegir quien empezaría con las agresiones ese día.
Las hordas skavens empezaron a moverse intentando mantener una línea de batalla, tarea altamente complicada pues cada unidad se movía por turnos, posiblemente el general rival no era un experto estratega como el viejo Daruk o las tropas skavens no eran muy diestras en seguir ordenes, pero esto no sucedía con los buenos orcos, nacidos para la batalla. Un dado de artillería rompió las ensoñaciones de las tropas que esperaban pacientemente, el dado de energía crepitante fue a estrellarse contra la pobre vagoneta de los snotlings que voló por los aires, fuerza 10 es fuerza 10, no había mucho que hacer.
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| Waaaghh! |
Los turnos se subseguían a una velocidad de infarto, en uno o dos más la tarde moriría y con la llegada de la noche sería el fin de la batalla, muchos hermanos de armas habían perecido este día, y si los dioses eran piadosos se encontrarían en la gran caja de cartón donde el pegante y los bits eran abundantes. Daruk seguía en la lejanía como una punta de lanza presionando las líneas skavens mientras desde detrás del ejercito sus gritos y ordenes eran acatados sin decir ninguna palabra; un clamor ronco recorrió de repente todo el campo de batalla, al fin todo había terminado pero era difícil saber quien se había adjudicado la victoria, habría que hacer un conteo de puntos y debería hacerse pronto, las otras batallas de la noche ya habían terminado y el clamor de "¡rifis rifis!" podía oírse en todos los reinos.

Hahahahaha... está genial... un reporte de batalla con esa narrativa quedaría excelente :D... luego hacemos uno...
ResponderEliminarmuy bueno daruk, muy bueno!!!!
ResponderEliminarANK ORC